La Inteligencia Artificial al Servicio del Fraude

Noti 369 – Noviembre de 2025

Los avances tecnológicos exigen cambiar procesos y controles; los cuales nos llevan a pensar, en primera instancia, en la reducción del talento humano para abrir las puertas a la automatización. Antes de iniciar con esta trancisión, se debe hacer una análisis juicioso y exhaustivo, de en dónde se puede y hasta qué punto se debe, y qué tan viable es, en términos de prevención de fraudes.

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La revolución tecnológica generada a partir del desarrollo de unidades autónomas de “pensamiento” por análisis de datos está causando un impacto profundo en casi todas las áreas de la actividad humana. De la mano de la denominada IA se espera que tengamos más y mejores productos y servicios, mejorando o al menos aumentando la comodidad para realizar una cantidad de tareas tediosas, complejas y susceptibles de error. Ahora bien, como todos los frutos de la inteligencia humana, la IA tiene dos caras, una, la cara amable; y la otra no tanto. Como ocurre siempre, cada avance en la tecnología puede convertirse en una bendición o una maldición para nuestra civilización. Desde la apropiación del fuego, el invento de la rueda, la metalurgia, las máquinas de vapor, etc., siempre ha existido la posibilidad de darle un uso adecuado y uno perjudicial. Quienes desarrollaron las primeras armas, posiblemente garrotes o palos afilados, estaban pensando en mejorar sus técnicas de caza para beneficio de sus clanes; al tiempo que otros veían en estos avances la oportunidad de acrecentar su poder sobre los más débiles y peor armados.

Ahora, con el refinamiento de las herramientas de IA, cuyo desarrollo a veces excede nuestra velocidad para comprenderlo, el lado oscuro de nuestra civilización se encuentra explorando activamente sus posibilidades para hacer el mal, para aprovecharse de los demás, ya sea en su propio beneficio económico o en beneficio de cierta ideología o forma de ver la vida; que a la larga siempre termina en meras ventajas económicas para algunos. Los primeros intentos, burdos y fácilmente identificables, inundaron las redes sociales con videos o fotografías absurdas las cuales, no obstante, fueron tomadas por verdaderas por no pocas personas. Ello llevó a los delincuentes a invertir tiempo y dinero en mejorar sus métodos, incursionando no solo en el mundo del entretenimiento, sino además creando sofisticadas herramientas de falsificación de voz, de documentos, de videos, los cuales están siendo utilizados de manera consistente para cometer estafas con mucha facilidad.

Ahora, con el refinamiento de las herramientas de IA, cuyo desarrollo a veces excede nuestra

velocidad para comprenderlo, el lado oscuro de nuestra civilización se encuentra explorando activamente sus posibilidades para hacer el mal, para aprovecharse de los demás, ya sea en su propio beneficio económico o en beneficio de cierta ideología o forma de ver la vida; que a la larga siempre termina en meras ventajas económicas para algunos. Los primeros intentos, burdos y fácilmente identificables, inundaron las redes sociales con videos o fotografías absurdas las cuales, no obstante, fueron tomadas por verdaderas por no pocas personas. Ello llevó a los delincuentes a invertir tiempo y dinero en mejorar sus métodos, incursionando no solo en el mundo del entretenimiento, sino además creando sofisticadas herramientas de falsificación de voz, de documentos, de videos, los cuales están siendo utilizados de manera consistente para cometer estafas con mucha facilidad.

Este avance de la tecnología ha hecho que los procesos adoptados por las empresas para verificar documentos, confirmar referencias de clientes o solicitantes, autorizar transacciones financieras, etc., requieran de un cambio radical, si se quiere regresar al nivel de seguridad con que se ejecutaban estos procesos. Ocurre ahora que, debido a la masificación de ciertas actividades, como la banca electrónica o el trámite de ciertos recursos, reclamos o peticiones, se haya tenido que eliminar la intervención humana, a fin de ganar en velocidad, sin que ello signifique conservar la integridad de los mismos. Cuando una entidad crediticia o una aseguradora deciden dar el salto hacia la automatización del análisis de solicitudes de crédito, o a la atención de reclamaciones por eventos de siniestros, deben reconsiderar por completo su estrategia de control de los intentos de fraude por parte de personas interesadas en obtener un crédito que no piensan pagar; o formular una reclamación por hechos que no ocurrieron, con el mismo propósito de obtener provecho económico indebido. A estos dos ejemplos debemos agregar una larga lista de otras actividades que, si bien siempre han sido susceptibles de fraude, ahora han quedado mucho más expuestas, debido a los avances en falsificación de documentos.

¿Cómo hacer para contrarrestar este peligro creciente? La respuesta obvia es: siguiendo la corriente de los avances. No puede pretenderse que las viejas técnicas de verificación documental sigan sirviendo para combatir esta nueva realidad. La Guerra contra el fraude tecnológico debe ser peleada con armas equivalentes, si queremos tener alguna opción de triunfo. La revisión en listas de control, la verificación de documentos, la grafología y demás técnicas en uso, sucumben frente al imponente avance y sofisticación de la cantidad de recursos aportados por la IA para engañar.

En ASR CONSULTORES, contamos con la experiencia, los recursos y el personal capacitado para ayudar a las empresas a navegar en este nuevo mundo del fraude cometido con ayuda de IA.

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Por: Santiago Duque
Coordinador del área de conocimiento y desarrollo
ASR S.A.S.

Medellín, Colombia
+573103923352 – 3233453366
asr@asr.com.co