Las IA y la Gestión de Riesgos
Noti 359 – Febrero de 2025
Tipos de Inteligencia Artificial:
Inteligencia artificial estrecha: se centra en una tarea específica, singular o enfocada; y carece de la funcionalidad de autoexpansión para resolver problemas desconocidos.
Inteligencia artificial general: puede realizar una amplia gama de tareas, razonar, aprender y mejorar las capacidades cognitivas comparables a las de los humanos.
Súper inteligencia artificial: demuestra una inteligencia que va más allá de las capacidades humanas y que al día de hoy los científicos aún se encuentran trabajando en su desarrollo.

Imagen tomada de Canva
Mucho se está hablando acerca de la denominada Inteligencia Artificial (IA); de sus implicaciones en nuestra vida diaria, de la forma como va a cambiar el mundo, la educación, la cultura, la academia, la investigación, y otros etcéteras que dependen del gusto de quien trate de explicar este fenómeno moderno.
Hasta hace poco (unos 35.000 años), el conocimiento se adquiría de manera directa, por experiencia, por observación de lo que otros hacían; o escuchando los relatos en las noches alrededor del fuego. Luego, con la invención de la escritura, los humanos aprendimos lentamente que en otros lugares existían personas que realizaban actos gloriosos, reprobables o excepcionales; y que sin necesidad de presenciarlos nos eran relatados con un nivel de detalle que le permitía a nuestra imaginación hacerse una idea clara del hecho. Es todavía un misterio cómo leer un grupo de símbolos en un papel hace que en nuestra cabeza resuenen lo que llamamos palabras, frases, relatos enteros. Con el tiempo, algunas personas notaron que con frecuencia había dos o más relatos del mismo evento, con detalles diferentes y hasta con resultados distintos; y dejaron de creer ciegamente en lo que los escritos manifestaban como cierto. “La historia la escriben los vencedores”, es una frase acuñada desde hace mucho tiempo y que, paradójicamente, se les atribuye a varias personas (George Orwell, Winston Churchill, Walter Benjamin, entre otros), lo que ejemplifica perfectamente que no se puede creer irreflexivamente en lo que está escrito, ya que es obvio que no pueden haber sido los tres sus creadores. Ya desde la antigüedad se desconfiaba de ciertos escritores, pero lamentablemente esta sana práctica ha venido decayendo con el incremento del acceso generalizado a fuentes
de información cuya confiabilidad no nos molestamos en verificar. En otras palabras, la verdad ya no depende de quién la escribe, depende de quien la acepte sin cuestionar.
¿Qué es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial se define como la combinación de algoritmos planteados con el propósito de crear máquinas que presenten las mismas capacidades que el ser humano. Para no dejar nada sin explicar, agregamos que un algoritmo de inteligencia artificial es un conjunto de reglas y procesos diseñados para permitir que una máquina pueda aprender y tomar decisiones por sí misma, sin la intervención humana. A su vez, existen tres tipos de inteligencia artificial:
• Inteligencia artificial estrecha: se centra en una tarea específica, singular o enfocada; y carece de la funcionalidad de autoexpansión para resolver problemas desconocidos. Algunos ejemplos podrían ser Siri de Apple y Alexa de Amazon.
• Inteligencia artificial general: puede realizar una amplia gama de tareas, razonar, aprender y mejorar las capacidades cognitivas comparables a las de los humanos. Un ejemplo de esta serían los modelos incrementales de openIA (chatGPT).
• Súper inteligencia artificial: demuestra una inteligencia que va más allá de las capacidades humanas y que al día de hoy los científicos aún se encuentran trabajando en su desarrollo.
Ahora bien, como todo producto de la inteligencia humana, la IA se puede direccionar según los intereses (políticos, económicos, culturales, etc.) de quien la programa o de quien la alimenta con datos; lo que nos devuelve al comienzo del desarrollo de la escritura; o sea hace unos seis mil años. Las diferentes IA que consultemos nos van a dar diferentes interpretaciones del mismo hecho, siempre y cuando sea un hecho sujeto a interpretación. Si le preguntas cuánto es 2 x 2 a cualquiera de ellas, la respuesta va a ser la misma (excepto aquellas culturas alternativas en las que se está enseñando matemáticas con enfoque de género). Pero si la pregunta es sobre un hecho opinable, la respuesta va a ser una opinión; no un hecho verificable. La nueva estrella de las IA, la china DEEPSEEK, tiene en vilo al mercado occidental de las otras Inteligencias Artificiales; no por ser más exacta en su contenido, sino por ser más barata. Pero, al preguntársele a esta nueva IA cuál es la democracia más consolidada del mundo, su respuesta es: la democracia más consolidada del mundo es la china. Obviamente, se trata de una opinión, de un juicio de valor que debe ser tomado con un saludable grado de escepticismo.
Nuestra empresa ha venido utilizando algoritmos de Inteligencia Artificial, aplicados a la identificación de riesgos de falsedad en conversaciones de todo tipo, con un notable éxito en el apoyo para la toma de decisiones de riesgo. Estos algoritmos han transitado por una etapa rudimentaria, hasta convertirse en la herramienta de análisis de voz más sofisticada que existe en el mundo, mediante el costoso y largo proceso de “enseñarle” a los algoritmos a “aprender” de cada entrevista realizada, de cada análisis hecho; al punto de poder decir que contamos con una herramienta verdaderamente confiable para la detección de fraude, falsedad o manipulación en muchos de los procesos claves de las empresas, como son entrevistas de preempleo, análisis de solicitudes de todo tipo, atención de reclamos, investigación de fraudes, cobro de cartera, negociación, etc.
Ello se ha logrado gracias a la dedicación de recursos económicos y humanos para su mejoramiento; pero siempre colocando al analista en una posición decisoria en cada uno de los casos estudiados. El conjunto de algoritmos que conforman nuestra Solución AVS indica cuándo un entrevistado muestra señales de no estar respondiendo con la verdad a una pregunta específica; y lo hace con un altísimo nivel de confiabilidad. Pero, sin el criterio del analista, sería imposible obtener una conclusión sólida del nivel de riesgo general en cualquiera de los procesos mencionados. Nuestra experiencia de 21 años en la aplicación de esta metodología, su mejoramiento continuo y los innumerables casos de éxito comprobado en su utilización, permiten afirmar que el uso de la Inteligencia Artificial y sus algoritmos específicos constituyen un significativo avance en la gestión de riesgos administrativos y de fraude; pero por el momento se requiere de manera fundamental del juicio y del criterio humanos. Llegará el día en que las máquinas puedan identificar emociones, dobles sentidos, sarcasmos, chistes y otras manifestaciones de nuestra naturaleza humana, pero ese momento no ha llegado todavía. Mientras tanto, debe seguirse combinando la tecnología con el criterio, para mejorar la seguridad en los análisis de riesgos. La IA podrá compilar información para generar tendencias estadísticas útiles para calcular la probabilidad de ocurrencia de un evento; pero debe recordarse que este es solo un dato predictor, no una verdad sólida que permita tomar decisiones. De hecho, la gestión de riesgos se define como el proceso de planear para lo impensable.
Si desea mayor información acerca de nuestros servicios, por favor contáctenos.

Imagen tomada de Canva
Por: Alejandro Morales
Gerente
ASR S.A.S.
Medellín, Colombia
+573103923352 – 3233453366
asr@asr.com.co
